Un par de ojos abiertos, mirando desde la ventana, iluminados con la alegría de la naciente mañana.
Una rosa en la puerta de la entrada, y una carta que la acompaña...
. . ."Hoy comienzo lo que será una serie de cartas, cartas donde hablaré de ti, de mi, de nosotros, de lo que he ocultado, de lo que nunca quisiste escuchar, de lo que no me permitiste expresar...
Todo este tiempo he pasado mi vida pensando solo en ti; he caminado cada noche frente a tu casa esperando ver la luz apagada, pensando que estas ya acostada, me siento a contemplar tu ventana, a imaginar que de mi cuerpo yaces abrazada, y tu respiracion cayendo en mi almohada, mi mano acariciando tu cabeza, mientras saboreando aun tu boca contemplo la noche callada.
Los ruidos de la ciudad, me regresan al mundo real, envío un beso desde la acera y me marcho a mi hogar, llegó y escribo otra vez para ti, escribo a tu mirada, escribo a tu belleza, a tu elegancia, y otra vez me sorprende la mañana, los versos termino, en la cama me tiro, duermo un poco y en mis sueños te miro.
Siempre es lo mismo, siempre te pienso, te extraño, te admiro; por eso hoy escribo esta carta, la primera de muchas que hablaran de este sentimiento que llevo dentro, que nació sin motivos, que creció con el tiempo, que me esta matando de a poco"...
Tomó el sobre, tomó la rosa y la carta, los llevo adentro y siguió como si nada pasara...